13 de octubre de 2017

Review: Las vidas posibles de Mr.Nobody (desde el punto de vista metafórico)

Antes de nacer ya sabemos qué será de nosotros. Por suerte, una guardia celestial conocida como "ángeles del olvido", se encarga de borrar todos los recuerdos acerca del futuro que almacenamos en nuestra memoria.

Pero, a veces, los ángeles cometen errores de humano. O quizá solo fuese aquel día. En cualquier caso, hubo un niño que no recibió el beso de los ángeles del olvido. Un niño que, antes de venir al mundo, conocía todos y cada uno de los rumbos que su vida podría tomar.

Ese niño es Nemo Nobody quien, 120 años más tarde, se ha convertido en el último mortal del planeta. Quizá ha sobrevivido tanto tiempo porque ha sabido anticiparse a la muerte, gracias a los recuerdos del futuro que almacena; pero también es posible que sea casualidad.

El problema surge cuando la nueva generación que habita el planeta se interesa por el pasado de Mr. Nobody, y él comienza a relatarles no solo una vida, sino un sinfín de ellas. Todas, a partir del día del divorcio de sus padres: cuando ha de decidir si montar en un tren con su madre, o quedarse en casa con su padre. Para ello, se servirá de sus recuerdos acerca del futuro. Dependiendo de su elección, Nemo podría vivir dos infancias, cuatro adolescencias y nueve vidas adultas. Todas mezcladas, todas podrían ser la real. Porque "mientras no elija, todo sigue siendo posible".


Las historias de Nemo, a pesar de no parecerlo en un principio, tienen un nexo común: el amor. El amor hacia Elise (representada con el color azul), una historia sobre lo duro que puede llegar a ser amar a alguien que sufre depresión; Jean (representada con el color amarillo), una relación aparentemente feliz, en la que ambos tienen todo y han alcanzado sus metas y, por último, Anna (representada con el color rojo). Esta es una relación pasional, que desafía las leyes de la razón y continúa a través del tiempo. 

(A partir de aquí contiene SPOILER)
Creo que antes de continuar, habría de detenerme un poco en la importancia que juega la psicología de los colores en esta película. Si bien, en el caso de las historias de amor, está claro que el color que se asigna a cada chica hace referencia a su carácter a lo largo de toda la película. Un carácter que se va desarrollando poco a poco.

En el caso de Elise, la conocemos en una fiesta. Ella está llorando y saca a rastras a Nemo de allí. Esa misma noche, hace prometer al chico que esparcirá sus cenizas sobre Marte si algún día muere. Tras esto, ambos se besan. Elise parece arrepentirse de todo posteriormente. No obstante, con su anticipación al futuro, Nemo consigue convencerla de que la puede hacer feliz. Ambos se casan y, a partir de ese momento, el carácter inestable de Elise crece de forma desmesurada. De hecho, desde mi punto de vista, una de las escenas más icónicas de la película sucede cuando la dama de azul reprocha a Nemo (su ya marido) que quiere a su coche nuevo más que a ella. En ese momento, el hombre baja, rocía el coche con gasolina y lo echa a arder ante la atónita mirada de Elise. 


Todo esto, en el marco de unos colores fríos, que inundan desde la vestimenta de Mr.Nobody hasta las paredes de su habitación o la ropa del lecho conyugal en el que parecen dormir dos auténticos desconocidos. Entre ambos hay una distancia insalvable, a pesar de los lazos que los unen. Solo vemos sonreír a Elise durante la fiesta de cumpleaños de sus hijos, cuando la luz entra por la ventana y hay globos de colores. Pero, después, de nuevo en esa habitación azul, las cosas volverán a ser como antes. Una habitación con paredes azules que, si bien, podrían ser una metáfora de de la relación triste y opresiva que para ella es el matrimonio. A pesar de que, en todo momento, Nemo no hace más que tratar de ayudarla; consiguiendo el efecto adverso.

En relación a las paredes, cabría mencionar que hay pájaros representados en ella. Se trata de nuevo de una metáfora que hace alusión a pájaros encerrados (Elise) en una jaula (el matrimonio). La mujer sufre y pone excusas estúpidas constantemente para que Nemo la deje, porque no le quiere, pero no es capaz de asumirlo porque tampoco es capaz de estar sola.

En otra de las realidades, Elise muere. Nemo coge sus cenizas y se presenta voluntario para un programa que lleva humanos a Marte, en parte para cumplir el deseo de su mujer. Allí, coincide con Ana. Pero de ello hablaremos más adelante.

Antes, podríamos hacer un breve resumen de la historia Nemo-Jean. Esta sucede en una de las realidades en las que Nemo, al volver de a una fiesta, toma varias decisiones: 1)no volverá a dejar nada a la suerte; 2)se casará con la chica de su motocicleta; 3)será rico; 4)Tendrán una casa. Una casa grande pintada en amarillo. Y dos hijos: Paul y Michael; 5)Tendrá un descapotable. Y una piscina, aprenderá a nadar; 6)No parará hasta lograrlo. Efectivamente, es Jean la chica de su motocicleta.

Después de aquello, Jean y Nemo se casan. Con esto, Nemo cumple todas sus expectativas en la vida, salvo aprender a nadar. Vemos, entonces, una escena en la que Nemo se está ahogando y Jean se tira a la piscina para rescatarlo. Este simbolismo representa un intento de sacar a flote su relación pues, en este caso, es Mr.Nobody quien no parece estar demasiado feliz con la vida que lleva, más concretamente con su esposa. El color amarillo de Jean representa la inocencia, pues en (casi) todo momento piensa que Nemo la ama de verdad.

Dicho esto, llegamos a la tercera realidad. He de reconocer, también mi favorita. Esta tercera posibilidad de vida nos muestra a un chico que, un día, llega a casa y descubre que la pareja de su madre va a mudarse a vivir con ellos. Aunque al principio la idea no parece gustarle demasiado, el chico pronto conoce a la hija del nuevo novio de su madre y queda prendado de ella.

El chico es Nemo y, sí, la chica es Anna. Anna es un alma indomable, decidida, salvaje y dulce al mismo tiempo. Posee una bonita inocencia, pero a la vez adora descubrir cosas nuevas. Nemo y ella se inician juntos en una madurez sexual que florece poco a poco hasta convertirse en un amor que, ellos juran, será eterno.

Pero, como todas las historias, está tiene un (aparente) final cuando el padre de Anna y la madre de Nemo discuten. Entonces, el padre de Anna se la lleva y, por desgracia, la relación entre los chicos llega a su fin. La pasión de la pareja, la chica de rojo, desaparece momentáneamente de nuestras vidas. 
No será hasta años más tarde que ambos vuelvan a coincidir en la estación. Entonces, nos iniciamos en un bonito plano que los muestra abrazados. A partir de ahí, el tiempo se detiene para ambos. Vemos cómo la gente pasa rápido, muy rápido, a su alrededor. Mientras, ellos, permanecen quietos al son de la música de un piano. Esa misma música será la que posteriormente nos traslade hasta el apartamento de Anna, donde ambos vuelven a retomar la relación justo donde la dejaron la última vez, pasando una velada inolvidable en la que Nemo confiesa que cambiaría todas las vidas posibles por una sola, con ella.

Después de eso ambos se dan sus teléfonos. A partir de aquí, aparentemente, todo debería ir bien. Pero no, de nuevo el destino les traiciona. Anna da su número a Nemo, pero empieza a llover y la tinta se corre. A continuación, se nos presenta una reflexión acerca del efecto mariposa, que explica cómo el almuerzo de un brasileño desembocó con una tormenta al otro lado del mundo.

Pero los lazos que unen a Nemo y Anna son tan fuertes, tan tirantes, que ambos se encuentran en todas las realidades. De hecho, su historia podía asemejarse a la leyenda japonesa del hilo rojo del destino. Esa, que habla de que las personas predestinadas a encontrarse tienen un hilo rojo atado al dedo meñique. Se cree, pues, que este hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca estropearse. Por tanto, si dos personas están destinadas a encontrarse lo harán: sin importar tiempo o circunstancia.

Casualmente, el color que representa a Anna es el rojo.

En cuanto al final de esta película, he de reconocer que me sorprendió. Creo que no podía haber una mejor manera de terminar una historia tan enrevesada. De hecho, en muchas ocasiones pensé que se terminaría demasiado rápido, o demasiado mal. Pero el final me dejó totalmente conforme. Me gustó la alusión al Big-Crunch en la que el tiempo iba hacia atrás y el viejo Nemo de 120 años volvía  ser un niño. Me gustó ver el tiempo invertirse hasta el día en el que el joven Mr.Nobody había de tomar una decisión con respecto con qué padre quedarse. Y, sobre todo, me gustó que todo no fuese más que la imaginación de un niño indeciso.

Nota personal: 💖💖💖💖💖



     

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