24 de octubre de 2017

Review: EL SENTIDO DE LA VIDA

En 1983 el grupo británico The Monty Python estrenaba el que se convertiría en su cuarto y último largometraje: El sentido de la vida. Esta cinta nos muestra una serie de acontecimientos que, resaltados de manera hiperbólica y humorística, reflejan la sociedad moderna. No obstante, los sketches contribuyen a una clara crítica sociocultural que abarca temas como la religión, la educación o, incluso, lo insignificante que es el ser humano.

En cuanto al primero de los sketches dentro del largometraje, el protagonizado por una mujer parturienta y un recién nacido, destacaría la concepción de vida como espectáculo. Es decir, resalta cuanto menos el hecho de que el parto sea presenciado por distintos medios de comunicación y que, además, el médico dé la posibilidad a la madre de ver el nacimiento, más tarde, en distintos formatos como el VHS o el Super 8. Esta diversificación, en cuanto a canales de grabación, coincide en el tiempo con el auge de los medios de comunicación de principio de la década de los 80. En este mismo período se produce una crisis de la sociedad industrial y, como consecuencia, una transición hacia el sector de los medios y la comunicación.

De hecho, cabe resaltar que la cinta de los Monty Python confluye con el desarrollo, y posterior comercialización, de la primera videocámara: la Betamovie (1983) en formato betamax de Sony.

Hoy en día, esta representación de la vida en directo ha llevado a la creación de programas denominados reality-shows, los cuales nos muestran a personas ordinarias en situaciones extraordinarios y viceversa. Este formato lúdico tiene como objetivo la identificación entre el espectador y el protagonista, o protagonistas, de la telerrealidad. En España, el más representativo es Gran Hermano (2000-Actualidad).
Otro de los hechos a resaltar, de esta primera parte, sería el de la poca humanidad con la que se presenta a los médicos. Una clara crítica al sistema sanitario de la época. Esto puede observarse a lo largo de todo el fragmento (limpian al niño con toallas ásperas, describen a la madre unos síntomas postparto preocupantes, hacen alusión a la evasión de impuestos…).

Por otro lado, también destaca un tema que, hoy, está de actualidad: el rol de género. Al nacer el bebé, la madre pregunta al médico si éste ha sido niño o niña. A esto, el médico responde que aún es demasiado temprano para imponerle un papel en la sociedad. De nuevo, se procede a criticar un aspecto social que separa y etiqueta a las personas desde que nacen, atendiendo específicamente a características biológicas.

La siguiente faceta que los Monty Python ponen en tela de juicio es la religión. A través de una pegadiza canción titulada Every sperm is sacred, se nos presenta un sketch que alude a la eterna rivalidad entre cristianos protestantes y católicos. Aquí vemos cómo dos casas de un mismo barrio tienen realidades totalmente opuestas. Por un lado, un padre dice a sus hijos que ya no los puede mantener porque son demasiados; mientras, en la casa de enfrente, un hombre contempla la escena y explica a su mujer las ventajas de ser protestante, aludiendo a la diversidad de métodos anticonceptivos y sus beneficios. Unos beneficios que los católicos no pueden disfrutar debido a sus creencias de que, de lo contrario, Dios enfurecería con ellos.

De hecho, esta alusión a Dios es típica de los Monty Python, quienes ya habían hablado del tema en La vida de Brian (1979), una recreación satírica de la vida de Jesús de Nazareth; o Los caballeros de la mesa cuadrada (1975). Por este motivo se les ha etiquetado de blasfemos en más de una ocasión.
A continuación, se procede a presentarnos una escuela en la que el profesor da explicaciones que ni siquiera él termina de comprender. Posteriormente, en el aula comienzan a tratar cuestiones teóricas acerca de la sexualidad y, para rematar este hecho, la esposa del profesor entra y juntos proceden a dar una clase práctica acerca de la reproducción. En este caso, podemos encontrar dos corrientes críticas distintas: por un lado, está claro que hace alusión a la incompetencia del sistema educativo; mientras, por el otro, podría tratarse de un punto de vista satírico acerca de la poca educación sexual que recibían los jóvenes de la época, aprendiendo todo a través de testimonios de amigos o familiares más mayores. Es más, entre 1980 y 1991 se produjo una epidemia de enfermedades venéreas en Europa, debido a la liberación sexual y a la desinformación acerca de métodos preventivos.

En el Sentido de la vida también se hace alusión a cómo la gente realiza su trabajo no porque quiere, sino porque debe; esto se hace a través de una escena en la que un capitán pregunta a sus soldados si alguno tiene algo mejor que hacer y, dando motivos absurdos (ir al cine o leer un libro), poco a poco lo dejan solo. Otra crítica que también se observa en el filme, es la que se realiza hacia la gula: un señor que come y come sin parar, sin aparentemente tener hambre. Come hasta tal punto que acaba explotando, literalmente. Esto podría trasladarse a una actualidad en la que la variedad de oportunidades, no solo en el ámbito gastronómico sino también el laboral o personal, nos hace querer probarlo todo: hasta que acabamos completamente llenos. Por ejemplo, llevándolo como una metáfora hacia el campo de la educación, los estudiantes aprenden un sinfín de asignaturas y, aun así, también se inscriben en actividades extraescolares. Al llegar el día del examen vomitan toda esta información (igual que el personaje) sobre un folio (el cubo) para, posteriormente, adquirir nuevos conocimientos (más comida) que, en el futuro, volverá a vomitar. Se crea así un círculo vicioso.
Por supuesto, llega un punto en el que el estudiante explota. Aunque esta no fuese la interpretación que le dieran los Monty Python en un principio, esta escena, y la película en general, poseen una variedad de significados dependiendo quien la observe.

Al fin y al cabo, el sentido de la vida es tan amplio que ni siquiera la frase final, esa de: "Trata de ser amable con la gente, no comas grasas, lee un buen libro de vez en cuando, camina y trata de vivir en paz y armonía con la gente de todos credos y naciones", es capaz de resumirlo. Para finalizar cabe destacar que, si algo nos han enseñado los Monty Python, es a aprender a mirar con ojo crítico la sociedad en la que vivimos.

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