15 de octubre de 2017

Review: 'El orden de las cosas'

Según fuentes del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en lo que llevamos de año han muerto 40 mujeres por violencia de género. Solo 7 de ellas habían presentado denuncia. 6 pidieron medidas de protección; a 5 se les concedió y 4 las tenían en vigor en el momento de su muerte.

El feminicidio en España es una realidad. Una realidad dura que, como sociedad, nos ofuscamos en ignorar. Porque mirar hacia otro lado es fácil, porque "las tías de hoy en día son unas feminazis", "el feminismo no es necesario" e incluso "ni machismo, ni feminismo: igualdad"; se han convertido en frases favoritas de ídolos de masas que, sin saber si quiera en qué se basa el feminismo, han puesto todas sus fuerzas en desacreditar a las mujeres.

Porque no, el feminismo no es lo contrario al machismo. 

El feminismo es un movimiento político y social de las mujeres como colectivo humano, iniciado en el S.XVIII, que busca la liberación del sexo femenino con respecto a la opresión, explotación, exclusión y dominación HISTÓRICA que se les ha impuesto por parte del colectivo masculino. Para esta liberación, se requieren cambios en la sociedad patriarcal en la que, aún hoy, vivimos.
Esta verdad incómoda es la que nos presenta el cortometraje El orden de las cosas. Un vídeo angustioso, incómodo, que hace que queramos mirar hacia otro lado. Paradójicamente, lo mismo que sucede cuando nos encontramos con un caso de violencia de género. 

Julia es una mujer joven y bonita. Acaba de casarse con Marcos, un chico dominante, que deja claro en todo momento a Julia que siempre la querrá. A pesar de todo, sus palabras no concuerdan con sus actos.

Julia está en la bañera, siempre está en la bañera, desprotegida y expuesta. Las gotas caen, una a una, mezclándose a ratos con sus lágrimas. Mientras, Marcos, no deja de buscar su cinturón. Pregunta a Julia una y otra vez dónde está: ella nunca contesta. Pronto Marcos y Julia tienen un hijo, un hijo que ayuda a su padre a buscar el cinturón hasta que, en la bañera, ve los moretones que tiene su madre. El hijo crece, y su padre continúa buscando el dichoso cinturón, el objeto de poder que le da la posibilidad de colocarse por encima de su esposa, de tener las cosas bajo su control.

Un día, el hijo ofrece a su madre la posibilidad de salir de la bañera e irse de casa, con él. La madre es incapaz de decir nada. Quizá por miedo a que, como le repite su marido constantemente, después sea peor.

Otro momento que deja claro el rol que se impone a la mujer en la sociedad es el de la visita de unos amigos a casa de Julia y Marcos. Todos se quejan de que Julia no haya cocinado nada y mandan a otra de las mujeres a preparar la comida. Mientras, la esposa de uno de los amigos de Marcos se acerca a Julia y le dice que lo mejor que puede hacer es entregar el cinturón a Marcos o, si no, puede ir a peor. Acto seguido, se quita las gafas y le muestra un moretón en el ojo.

Años más tarde, caerá en la bañera la gota que colma la paciencia de la mujer. Vemos a Julia liberarse. El baño se inunda y, cuando Julia sale a la superficie a tomar aire, ya no está en la bañera, sino en mitad del mar. Julia sale de allí y vemos cómo respira al fin tranquila. En la orilla, vemos un número infinito de bañeras (sociedad que expone a la mujer) que han naufragado hasta allí. Todas con un cinturón (el patriarcado) en su interior.

Probablemente Julia podría haberse librado de este mal mucho antes. Probablemente podría haber denunciado o pedido ayuda a algún familiar, como a su propio hijo. Porque, a veces, el silencio se convierte en cómplice de la violencia machista. Por ello, si conoces algún caso o tú misma lo sufres, no esperes más y llama al 016. Cambiar esta sociedad no es cosa de una persona, sino de todos y cada uno de nosotros.


NOTA:💖💖💖💖


No hay comentarios :

Publicar un comentario

Deja tu comentario, toda opinión es importante: